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Aranceles en 2026: cuánto te cuesta de verdad cada producto que importas

Los aranceles cambiaron tres veces en 2026. Si tu hoja de cálculo usa un solo costo por producto, tu margen está mal. Así calculas el costo de importación.

Si importas lo que vendes, en 2026 el arancel que pagas por tus productos pudo cambiar hasta tres veces. Y apuesto a que tu hoja de cálculo sigue mostrando el mismo número de enero.

En febrero cayeron unos aranceles, a los cuatro días entraron otros, en julio esos vencieron y llegaron otros más. Mientras tanto, Aduanas empezó a devolver dinero de lo que se cobró de más. Si tu sistema no sabe qué pagaste por cada compra, no sabes cuánto ganas en cada venta. Y tampoco sabes cuánto te podrían devolver.

Llevo 14 años construyendo software para empresas, y uno de mis clientes en Estados Unidos vive exactamente de esto: comprar mercancía importada y revenderla con margen. Te cuento qué aprendí construyéndole su sistema y cómo hacer la cuenta bien, aunque sigas en Excel.

Lo que pasó con los aranceles este año

Un resumen corto, porque los detalles legales le tocan a tu agente de aduanas, no a mí:

  • 20 de febrero de 2026. La Corte Suprema decidió que la ley de emergencias económicas (IEEPA) no le da al presidente poder para imponer aranceles. Los aranceles “recíprocos” de 2025 quedaron sin base legal.
  • 24 de febrero. El gobierno respondió con un recargo global del 10% bajo otra ley, la Sección 122, que tiene un límite de 150 días.
  • 24 de julio. Ese recargo venció y entraron nuevos aranceles bajo la Sección 301, que no aplican igual a todos los países.
  • Desde el 20 de abril. Aduanas (CBP) abrió un proceso llamado CAPE para devolver lo pagado bajo IEEPA. No es automático: lo pide el importador registrado, o su agente de aduanas, subiendo la lista de números de entrada en el portal ACE, y por ahora no cubre todas las entradas.

Fíjate en lo que eso significa para tu inventario. Una caja que llegó en enero, otra en marzo y otra en agosto pueden traer el mismo producto con tres costos distintos. Y parte de lo que pagaste por la de enero podría volver a tu cuenta meses después.

Si en tu hoja de cálculo ese producto tiene un solo costo, ese número está mal. La pregunta es solo por cuánto.

El error más común: confundir el precio del proveedor con el costo

Cuando reviso cómo calcula un negocio sus márgenes, casi siempre encuentro lo mismo: el “costo” del producto es lo que dice la factura del proveedor. Nada más.

Pero lo que te cuesta un producto puesto en tu almacén incluye mucho más:

  • El precio del proveedor.
  • El flete internacional y el seguro.
  • Los aranceles y las tarifas de Aduanas.
  • Lo que te cobra el agente de aduanas.
  • El transporte desde el puerto hasta tu almacén.
  • Las comisiones bancarias o de cambio que pagaste para girarle al proveedor.

A eso se le llama costo de importación real, o costo puesto en almacén. En inglés lo vas a ver como landed cost.

Un ejemplo con números

Este es un ejemplo inventado, pero con números realistas. Compras 200 unidades a 100 dólares cada una: 20.000 dólares de mercancía.

ConceptoTotal
Mercancía (200 × 100 USD)20.000 USD
Flete internacional1.200 USD
Arancel del 10% sobre la mercancía2.000 USD
Agente de aduanas y tarifas300 USD
Total puesto en almacén23.500 USD

Cada unidad no te costó 100 dólares. Te costó 117,50.

Ahora, si la vendes a 135, tu hoja de cálculo dice que ganas 35 dólares por unidad: un 26% de margen. En realidad ganas 17,50: un 13%. La mitad.

Y lo peor no es el número. Es que con el 26% en la cabeza das descuentos, aceptas pedidos grandes a precio bajo y le pagas comisiones a tus vendedores sobre un margen que no existe.

Cómo lo resolví en Celstock

Celstock es un ERP que construí para el comercio mayorista y minorista de dispositivos móviles en Estados Unidos. Tiene más de 30 módulos y lo programé yo solo, de principio a fin.

Uno de los problemas que encontré fue exactamente este: los márgenes se calculaban sobre datos incompletos. Sin repartir flete, impuestos y comisiones entre las unidades de cada compra, el margen que mostraba el sistema no era el margen real.

La decisión fue que cada orden de compra reparte sus costos adicionales entre las unidades que trae. Si el flete costó 1.200 dólares y llegaron 200 equipos, cada equipo carga con su parte. El margen se calcula sobre lo que ese equipo costó de verdad, no sobre un promedio.

En el comercio de celulares eso va un paso más allá, porque cada unidad tiene su IMEI, el número de serie del equipo. Cada una entra al sistema con un identificador que no cambia, y la compra, la reparación, la venta y la devolución escriben sobre el mismo historial. Por eso el sistema puede decir qué ganó la empresa en un equipo concreto, no solo en una categoría.

Tu negocio probablemente no necesita trazar cada unidad por número de serie. Pero sí necesita el principio: el costo pertenece a la compra, no al producto.

Cinco cosas que tu registro de compras debería guardar

Uses Excel o un sistema, esto es lo mínimo para saber tu margen real y para no perder un reembolso:

1. El número de entrada de Aduanas por cada compra

Es el dato que te pide CAPE. Si no lo tienes asociado a cada compra, tu agente de aduanas tendrá que reconstruirlo, y tú no sabrás qué productos se vieron afectados por la devolución.

2. Los costos adicionales de cada compra, separados

Flete, arancel, agente, transporte local. Separados, no sumados en una celda. Cuando cambie el arancel, o te devuelvan una parte, vas a necesitar saber cuánto fue cada cosa.

3. Una regla de reparto clara

¿Repartes el flete por valor, por peso o por unidad? No hay una respuesta única: si importas productos de precios muy distintos, repartir por unidad infla el costo de los baratos. Elige una regla con tu contador y aplícala siempre igual.

4. El costo por lote, no un costo único por producto

Si el producto A llegó en tres compras con tres costos distintos, tu inventario tiene que saber de cuál compra sale cada venta. Si no, mezclas costos de antes y después de cada cambio de arancel.

5. Un ajuste cuando llega un reembolso

Si Aduanas te devuelve parte de un arancel, ese dinero corrige el costo de esa compra. Pregúntale a tu contador cómo registrarlo, porque depende de si esa mercancía ya se vendió o sigue en tu almacén.

Cuándo NO necesitas un sistema para esto

Te lo digo de frente, porque es lo que diría si me escribieras:

  • Si importas dos o tres veces al año y manejas pocos productos, una hoja de cálculo bien armada, con una pestaña por compra y las cinco columnas de arriba, te alcanza. No pagues un sistema para algo que resuelves con una tarde de orden.
  • Si le compras a un distribuidor local y no eres el importador registrado, el arancel ya viene metido en su precio. Tu costo es su factura. Y el reembolso, si lo hay, se lo pide él, no tú.
  • Si lo que te falta es disciplina para registrar las compras, ningún sistema lo arregla. El software automatiza un proceso que existe. No inventa uno.

Un sistema a la medida tiene sentido cuando el costo está enredado con el resto de la operación: muchas compras al mes, productos con números de serie o garantías, varios canales de venta con precios distintos, o devoluciones que tienen que volver al lote correcto. Ahí la hoja de cálculo deja de ser una herramienta y se convierte en un trabajo de medio tiempo para alguien. Si quieres ver las señales generales de ese momento, las expliqué en cuándo dejar Excel en tu empresa.

Lo que haría yo esta semana

Si importas y tu margen sale de una sola columna de costo, haz esto antes de tocar cualquier software:

  1. Toma tus cinco productos que más vendes.
  2. Busca las últimas tres compras de cada uno, con sus facturas de flete y de aduanas.
  3. Calcula el costo puesto en almacén de cada compra.
  4. Compáralo con el costo que usa tu hoja de precios.

Si la diferencia es de un par de puntos, estás bien. Si es como la del ejemplo, acabas de descubrir por qué el negocio vende más y el dinero no aparece.

Y si cuando hagas la cuenta descubres que tu operación ya no cabe en una hoja de cálculo, escríbeme. Trabajo desde Colombia, con un horario casi igual al tuyo y en español, y si no veo retorno en construirte algo, te lo digo antes de cobrarte.

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